Carlos Hernández (LN) . Ganaderos atribuyen problema a residuos de piña mal manejado. Sector amenaza con medidas de presión; piñeros dicen sentirse perseguidos.
La plaga de la mosca del establo, conocida también como chupasangre y que ataca el ganado tanto de leche como de engorde, tiene al borde de la desesperación a productores de la zona norte.
El sector argumenta que las pérdidas causadas por este insecto son “millonarias”, y culpa de ello a las fincas piñeras.
Los ganaderos aseguran que los productores y exportadores de la fruta llevan a cabo manejos inadecuados de los rastrojos o residuos de la piña; sin embargo, el sector piñero se defiende y alega sentirse perseguido.
Pero los ganaderos están dispuestos a ir más allá y adelantaron que, en caso de no encontrar soluciones prontas a su problema, denunciarían a Costa Rica ante la Unión Europea (UE).
“Yo estoy dispuesto a financiar con recursos propios un viaje a Europa para denunciar lo que está sucediendo, aunque nos cancelen la exportación de piña”, advirtió Roberto Herrera, ganadero de Venecia de San Carlos.
Panorama.La mosca tiene presencia en San Carlos, Upala, Río Cuarto de Grecia y Sarapiquí, donde los productores reportan pérdidas por varios cientos de millones de colones, aunque no precisaron cifras.
Joaquín Rodríguez, presidente de la Cámara de Ganaderos de San Carlos, sostuvo que “la epidemia se ha vuelto inmanejable”, tanto que ha provocado que las vacas, debilitadas por la pérdida de sangre, dejen de comer. Rodríguez estima que la producción de leche se ha reducido en un 50%.
El presidente de la Cámara culpó también al Servicio Fitosanitario del Estado (SFE) y al Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa), al no obligar a las empresas piñeras a cumplir la ley.
Eloy Retana, de Cutris de San Carlos, apuntó que en los últimos 12 meses se le murieron 26 cabezas de ganado, tras consumir aguas contaminadas con químicos que, según dijo, supuestamente una piñera lanzó a una quebrada que pasa por su finca.
Estas y otras denuncias llegaron a oídos de la ministra de Agricultura y Ganadería, Gloria Abraham, quien se reunió con los ganaderos el viernes pasado.
En el encuentro con unos 150 productores, la Ministra les presentó un plan de acción para combatir el mal, y aseguró que será de “acatamiento obligatorio” para los ganaderos y los piñeros.
Este plan contempla acciones de vigilancia, control sanitario y fitosanitario, capacitación, asistencia técnica e investigación.
Abraham llamó a ganaderos y piñeros a unirse para procurar soluciones.
Cristian Herrera, quien es directivo de la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña, dijo que su representada pidió a sus afiliados revisar con detalle sus prácticas de trabajo.
La mosca del establo
Las moscas del establo (Stomoxys calcitrans) son insectos del ganado muy extendidos en todo el mundo.
Son muy comunes en explotaciones de bovinos (sobre todo lecheros y de engorde), granjas porcinas y aviares.
Sin embargo, estos parásitos atacan cualquier animal de sangre caliente (mulas, caballos, ovejas, perros, gatos, pollos, etc.), así como a los seres humanos.
Las moscas adultas alcanzan entre cinco y siete milímetros de largo y pueden volar distancias de hasta 40 kilómetros. Se las encuentra, sobre todo, en las patas, los costados y en el lomo de las reses.
Machos y hembras chupan sangre dos o tres veces al día, cada vez durante unos cinco minutos.
Cada hembra pone unos 600 huevos en “paquetes” de 25 a 100 sobre materiales orgánicos en descomposición.
Una mosca adulta vive de dos a 10 semanas. Hibernan en forma de pupa. Las adultas pueden soportar temperaturas bajas, aunque prefieren los exteriores y condiciones soleadas.
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